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8.2.08

AHORA VAMOS A HABLAR




Como si fuera
medio minuto antes de que alguien
dibujara los ríos
o los mares
antes del primer huérfano,
antes de las primeras hogueras de la tarde,
como si fuera incluso mucho antes
de que fueran la voz y la palabra.
Y tú
tendrías que inventarme,
deberías
escribir en mi piel con una tiza
los espacios en blanco que te encuentres,
deberías
contar todos los besos, las caricias
y todos los murmullos y temblores
que dejaron tus labios y tus manos.
Y yo,
tendría que nombrarte, te pondría
un nombre de país,
o de ciudad,
no sé,
tal vez te llamaría mejor lluvia,
o nieve o vendaval, una palabra
que no acabe por ese,
que no tenga morfemas en plural:
sí,
mucho mejor un nombre
que no pueda habitarse, que no pueda
decirse ni mancharse:
te llamaría instante.
Vamos a hablar a tientas
con la única luz que desprendan nuestros labios.

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