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22.2.08

CANTO DE AMOR A UNA DESCONOCIDA

Me cautiva el silencio
que fluye de una hermosa:
pongo mi dedo índice sobre tus labios
para que no digas nada
para que oigas el zureo de otra voz
el murmullo de las hojas rozando un secreto
el rumor del pañuelo
el canto del crepúsculo
el leve musitar de las distancias
No sabes que eres bella, así, callada
callados ambos, sintiendo como gimen
orugas en la piel? Ahora, cuando
las estrellas han ocupado su lugar
los pájaros pliegan las alas
en el perfume de tus manos
se posan celajes tras las ruinas del día
y solo anda el viento por los caminos
silbando la balada de las cosas perdidas
Me hiere la luz que te rodea
cuando no me revela tu sonrisa
en algún lugar deshabitado
un rito se desnuda para que huya el tiempo
gotean racimos sobre tus hombros
el musgo embellece los candados
se hunden las sombras en las herramientas
y las viejas profecías del cántaro regresan...
Lentos, tranquilos, sentados bajo un árbol
creo que ya podemos mirarnos a los ojos

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